Para algunas personas, el café es simplemente una bebida para despertar por las mañanas. Para un verdadero “coffee lover”, sin embargo, es un ritual, una pasión y, seamos honestos, un estilo de vida. Si has empezado a salir con alguien cuyo día no inicia hasta que da el primer sorbo a su taza, felicidades: estás entrando a un mundo lleno de aromas deliciosos, pero también de códigos particulares.

Romantizar la vida con un adicto a la cafeína es fácil, pero convivir con su pasión requiere entender ciertas reglas no escritas. A continuación, te desglosamos 5 cosas fundamentales que debes tener en cuenta para que la relación fluya tan suave como un buen latte.

  1. El café de la mañana es sagrado (y no se negocia)

No intentes planear una conversación seria, una mudanza o una decisión de vida antes de que haya tomado su primera taza. Para un amante del café, los primeros minutos del día son un limbo de transición. No es que no te quiera o que esté de mal humor; simplemente, su cerebro se está conectando. Respeta ese espacio, o mejor aún, sorpréndele llevando la taza a la cama. Te ganarás su corazón de inmediato.

  1. Olvídate del café instantáneo

Si vas a invitarle a tu casa, hazte un favor y esconde el frasco de café soluble que compraste hace seis meses. Para un paladar entrenado, el café instantáneo es casi un insulto. Los amantes del café aprecian el grano recién molido, el origen, el tipo de tueste y el método de extracción (prensa francesa, V60, italiana…). Si no sabes cómo prepararlo, pídele que te enseñe; les encanta compartir su conocimiento y ver que te interesas por lo que les apasiona.

  1. Las citas en cafeterías de especialidad serán tu nueva rutina

Tus fines de semana ya no empezarán en cualquier sitio de comida rápida. Prepárate para recorrer la ciudad en busca de la cafetería de especialidad de moda, esa que tiene un diseño minimalista, baristas expertos y plantas en las esquinas. Aprenderás a distinguir entre un flat white y un macchiato, y descubrirás que el buen café no necesita azúcar para saber bien.

  1. Sus “juguetes” de cocina tienen prioridad

En su cocina es muy probable que encuentres una báscula digital, un molino de muelas, termómetros y una colección de cafeteras que parecen sacadas de un laboratorio de química. Regla de oro: no uses sus utensilios para otra cosa que no sea café y, por lo que más quieras, pregunta cómo se lavan. Algunos métodos no deben tocar el jabón tradicional para no arruinar los aceites esenciales del grano.

  1. El presupuesto para café es una categoría fija

Mientras que tú puedes ver un gasto innecesario en un paquete de granos de 250 gramos traídos de Etiopía o Colombia, para tu pareja es una inversión en felicidad. Los amantes del café gastan con gusto en su pasión. Si tienes que hacerle un regalo de cumpleaños o de aniversario, no te compliques: una taza de cerámica artesanal, un buen termo viajero o una bolsa de café de un tostadero local serán un éxito garantizado.

 

Salir con un amante del café es una experiencia enriquecedora. Aunque a veces parezcan un poco obsesivos con las texturas, las temperaturas y los tiempos de filtrado, esa misma dedicación la suelen volcar en las cosas que aman (incluyéndote a ti).

Al final del día, te aseguras una pareja con energía, excelentes planes para los desayunos de domingo y la garantía de que en su casa jamás se servirá una mala taza de café. ¡Salud por eso!

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