El café fue prohibido varias veces en la historia
Se le acusó de provocar pensamientos rebeldes. Spoiler: no funcionó.
Hubo un tiempo en que una taza de café no solo despertaba cuerpos, sino ideas. Y eso, para muchos gobernantes, era imperdonable.
En el siglo XVI, en Medio Oriente, el café comenzó a popularizarse en las casas de café, espacios donde la gente no solo bebía, sino que conversaba, debatía política, compartía noticias y cuestionaba decisiones del poder. Muy pronto, estos lugares fueron vistos como focos de pensamiento crítico. ¿El veredicto? El café “incitaba a la rebeldía”.
En La Meca, el gobernador Khair Beg prohibió el café en 1511, convencido de que la bebida alteraba la mente y fomentaba la desobediencia. Se cerraron cafeterías y se castigó a quienes lo consumían. La prohibición duró poco, pero dejó claro un mensaje: el café ya no era solo una bebida, era una amenaza intelectual.
Europa no se quedó atrás. En el siglo XVII, en Inglaterra, el rey Carlos II intentó cerrar las casas de café porque las consideraba “escuelas de conspiración”. Allí se leía prensa, se criticaba al gobierno y se intercambiaban ideas sin censura. El pueblo reaccionó con tal fuerza que la prohibición fue retirada en cuestión de días. El café había ganado la batalla.
La ironía es deliciosa: hoy el café es símbolo de rutina, pero en su origen fue símbolo de libertad mental. Cada sorbo representaba claridad, conversación y pensamiento propio. Quizá por eso, todavía hoy, las mejores ideas nacen con una taza cerca.
En OrdenaTuCafé.com, creemos que el café no solo despierta mañanas… despierta mentes.